Eclipse

Dime,
hacia dónde van todas las heridas que nos hacemos,
cuando nuestras miradas hacen eclipse.

Nos abrazamos a todo cuanto merece la pena.
Somos mucho más que el error que atraviesa nuestro pecho;
que la palabra hiriente en forma de cuchillo sobre nuestro cuello
en mitad de una trifulca;
somos mucho más que la infundada travesía
a la que corremos a través de nuestra piel, con zapatos de clavos.

Cariño, me haces daño,
y también yo a ti,
pero,
pasados tres días y dos noches
recuerdo que pese a todo,
donde estoy mejor es bajo tus brazos,
tan a salvo.

Y cuando volvemos
a mirarnos a los ojos,

ya nos hemos arreglado.