¡Malditos enfermos!

Acúsame de enferma.
Acúsame de anormal,
porque no hay antídoto que merma
la repugnancia que siente sobre mí la mitad de la sociedad.

Dime que te doy asco,
que me quieres lejos,
que prefieres morirte a tener un hijo como yo.
Siéntete un poco mejor diciendo que soy el remedio de Dios
para la superpoblación.

Miéntete;
miéntete, joder.

Pero mientras yo y la gente como yo
no hace daño a nadie por ser nosotros mismos,
uno de cada veinte suicidios se lleva a cabo por prejuiciosos como tú.
Vosotros sois veneno y abismo.
Vosotros sois, de este injusto mundo, el apagón de luz.