No te quiero

Le dije que no le quería. Me creyó. Pero lo que no sabía es que no le dije toda la verdad. Le quería sí, pero no le quería hacer daño. Yo no tenía nada claro. Ninguno de los dos estábamos preparados, o tal vez sí, pero nos dolía imaginar que pudiéramos llegar a decepcionarnos un día. Ya sabíamos cómo dolía el amor roto, y no estábamos hechos para esa mierda. Los dos acobardados nos escondimos apretando con las manos cualquier pesada arma con el gatillo quitado, y con los escudos sobre nuestras pieles despellejadas. Y aun así, éramos dos polos opuestos empujando con todas nuestras fuerzas por juntarnos. Quizá no nos entendiéramos en muchas cosas pero yo conseguía que sacara aquella maldita risa que me encantaba provocar. Y yo sonreía. Había algún tipo de magnetismo dentro de nosotros. Por un tiempo nos sentimos nuestros. Pero le dije que no le quería. Y me creyó. ¿Por qué no iba a creerme? Quise darle motivos para que siguiera creyendo que le dije la verdad, y entonces pretendí encontrarme en otros cuerpos alguna puta dosis que hiciera que todo dejara de doler un poco menos, aunque fuera por momentos; sin embargo, no hubieron otros cuerpos con ninguna puta dosis que sirviera. Y creí poder soportar que también lo hiciera. Pero no pude. Ninguno de los dos pudo. Pero los dos lo hicimos. Los dos nos engañamos a la cara. Nos escupimos aquella jodida mentira a la cara y nos creímos. N o s  p e r d i m o s.

Peludos

No importa que ellos ladren y que tú hables o hagas señas, ellos te entienden igual. No les importa que les riñas, les grites, o les patees, ellos acaban volviendo a tus pies para lamerte, sin tenerte en cuenta que les hayas ofendido. Ojalá la mitad de las personas supieran no tener tanto orgullo, como estos peludos. Pueden ser traviesos, y enfadarte, pueden ser bobos, y, a veces, un tanto cansinos, pero cuando tú estés triste, siempre van a estar ahí, besando tu pena. Si tienes uno, ten por seguro que nunca te va a faltar el cariño ni la compañía. Y no hace falta que lo pidas, ellos te lo dan, porque sí. Te aguardan tras la puerta de casa para darte la más cariñosa y risueña bienvenida. A tu lado. Con su rabillo festivo solo por verte. Ellos no te piden nada. Solo agua, comida y paseo a cambio de todo su amor, que no es poco. Tampoco te van a juzgar por la ropa que lleves, por el canal que pongas a las 17.00 de la tarde, o a las 3.00 de la mañana, ni por la música que oigas a todo volumen, y no, tampoco por la persona a la que elijas querer... No van a juzgarte por ser tal como eres. Las personas sí.

Esos maravillosos peludos. Incondicionales. Amigos. Y leales.
¿A quién conoces tan alegre y noble como ellos?

Celos

Esa maldita pérdida de autocontrol que te está matando, está haciendo que pierdas a la persona que te quiere. Tú quieres ser único, quieres que solo te mire a ti, que solo salga contigo, que únicamente ría contigo y sonría para ti. Que vista como tú le permitas y mida sus palabras con los demás. Y no te das cuenta de lo bonita que es cuando simplemente está feliz, sea por el motivo que sea; y tú no se lo concedes. Con esa jodida obsesión, le estás haciendo que deje de ser ella. La enjaulas en tu mundo para que viva por y para ti. Marchita y vencida.

Dime; ¿te sientes bien cuando te permites ser otro que no fuiste: enfurecido y lunático?
El amor no se hizo para lanzarnos los trastos a la cabeza y hacerlo como más duela.
Al amor lo crearon los románticos.

Dos

En ocasiones te siento intocable y al mismo tiempo siento que no puedo quitarte la vista de encima, como me sucede con los atardeceres desde el autobús. Siento que me das la magia, pero a veces también dueles; y no sé ya si es mejor quitarte por la fuerza ese escudo impenetrable tuyo, o salir corriendo sin mirar atrás. Entonces pienso que nada importa ya. Pero sí que importa. Me importo yo.

No te olvides, cariño, que este juego tan serio es de dos.

Cóseme

No sé si soy yo, que no aprendo a creer que sí podemos estar bien, o si fueron tus reproches los que me golpean con el recuerdo, cuando te miro. En la noche me detengo sin querer, ante la ausencia de tus colmillos; se me pasa el enojo y el amargor de los cortes de nuestros cuchillos, cuando me hieres o te hiero; entonces te echo de menos, y te necesito un poco más que de costumbre.
¿Te has dado cuenta ya de lo bonita que parece la vida cuando nos correspondemos? Tu mirada brilla y yo sonrío por tenerte. ¿Te has dado cuenta ya de lo triste que parece cuando no nos tenemos, cuando peleamos y nos echamos como si fuera la vez definitiva?
No sé si soy yo, o eres tú, o si son esas notificaciones automáticas en nuestra cabecita, queriendo decirnos que vayamos con cuidado, pero ¿acaso eso nos salva? No nos salva. Duele igual. Pero yo quiero intentarlo; eso nos salva de la duda. Y mientras me quieres, la melancolía se me cura.

                              Yo soy pespunte y tú eres aguja; cóseme.

Siluetas

Me gustan las noches en las que somos siluetas y te busco con mis manos. Las noches en que junto tu cuerpo al mío, mientras el tiempo sucede rápido y no quiero irme. Pero lo bonito de todo es cuando tu risa logra embestirme para apoderarse de mis recuerdos y recordarla cuando no estás. Te beso a ciegas mientras también tu ombligo besa al mío y parece que bailamos lento al mismo compás.
Es ese momento en el que se disipa toda duda, y mi corazón te exige, porque no quiere nada ni a nadie más.

Mientras la luz del día se apaga, nos buscamos como un animal busca resguardo. Pero esa luz vuelve de nuevo, de la misma manera en que vuelve nuestro estúpido empeño por reprocharnos.
Es como si nos volviéramos lobo bajo la luna, y nos atacáramos indomables. Es la luz, que deja entrever a cada arañazo. Y en la noche, solo somos siluetas, que buscan la cura, por necesidad.
Necesidad de sobrevivir juntos una vez más.
Es el recordarte, frágil, ante mí, con tu sombra desnuda, como desnuda tu alma, lo que me debilita.
Por favor, no me hieras, mi corazón te grita.
Que no tengo más fuerzas para enfrentarme a ti, aunque después, aun así, de ti, no me quiera ir.
No quiero quererte como quien más te quiere y temer que regrese a nosotros la duda, el celo, la suspicacia incansable.
                                                 
                                                  Solo quiéreme como tú sabes hacer.

Entre tú y yo

Entre tenerme y perderme había siempre un paso.
Tú elegías entretenerte, sin importarte si yo sufría daño.

Yo te elegía a ti.
Tú a mí no.

A ti, si llegas a leerme

No quiero tus disculpas. No quiero tu arrepentimiento.
Después de tanto tiempo, vuelves pidiendo perdón, ¿para qué? Eres pasado y no te quiero aquí ahora. Que solo tú sabes el daño que me hiciste y solo yo sé lo que dolió.

No vuelvas.

Como cual gato manso

Yo soy quien pone la cabeza para que acaricies mi nuca. Y aunque sea yo la arisca, soy también quien se rinde bajo unos dedos que sean salvavidas y hogar a la vez; y yo me siento bien mientras mi alma así se abastezca. Soy yo quien se desnuda emocionalmente solo cuando importas en serio, y entonces dejo que me abraces con fuerza.
Soy quien se atreve a decirte a las 2.00 de la mañana todas las cosas que no te diría a la luz del día.
¿Cobarde? No, cobarde no; es la madrugada la que me inspira osadía.

No te aproveches de este gato que deja de arañar cuando se refugia entre abrigo. Busca en ti su abrigo. Saco los dientes al mundo, cuán enfadica. Pero llego a tus brazos y maúllo pidiendo que me toques con tus manos. Me amanso; me amansas.

                        ¿Cuántas veces tengo que decirte, que si me quieres, te quiero?

Inerme

Ya sé que tú prefieres escuchar qué siento por ti.
Yo prefiero ahorrarme las palabras, hacerme la loca
por si un día me arrepiento de quererte; yo solo pienso en mí,
por si la pena viene, y otra vez me toca;

por si la pena llega, y de nuevo me sienta sola.
Tú no me comprendes, ni yo te comprendo a ti.
¿Qué tal si nos ponemos fin?;
que es el daño que me haces sin querer, quien ahora me controla;

aunque me haya acostumbrado a tenerte;
aunque te declarase mis tequiero diciéndote teodio
con mi sonrisa pilla, por si nos convertíamos en episodio;

que esos tequiero no te parecieran una mentira y así no pudiera dolerte.
Pero te dolía de todos modos, porque preferías escucharlo.
A mí me hacía lastre mi pasado, y que tú me dijeras aceptarlo
pero no hayas sabido entenderlo.

Por no entenderlo, y así hayas creído sentir que no te he dado lo suficiente.
Por darte a mi manera, y ser ese el punto de mira, siempre.

No fuimos nunca lo que alguna vez hemos buscado.
Me abriste los brazos pero me pedías una versión mejorada de mí,
mientras yo de ti, pese a todo, nunca nada te hubiera cambiado.

Que, no entiendes que no hay una sola manera de demostrar cuánto alguien importa.
Mi persistencia contigo, ¿acaso eso eso no te importa?

Que me haces débil, y cuando llega la noche
te seguiría abrazando como siempre;
y en esa misma noche dejaría de gritarte
lo que mi corazón podría vocearte
a cualquier hora durante el resto del día.
Pero ese corazón, mi corazón,
se quita las armaduras cuando cae la oscuridad al cielo.
Y es así como esta historia no parece acabar aunque quisiéramos dejarnos,
porque es así como todavía te quiero.

¿Valía la pena?

Deja de enfocarte por un momento.
Amordaza a tu orgullo, solo por un momento.
Y en ese solo momento, intenta comprender qué era lo que realmente os separó.
Y qué hubieses cambiado con tal de que siguiera ahí.
Contigo.
                                     

          ¿Hubieses cambiado algo, o mejor así?


                           

Persistencia

A lo largo de tu vida vas a encontrarte obstáculos;
personas que rechacen lo que haces o lo que eres;
personas y situaciones que te dirán que no.
Demuestra que sí puedes.
Con todo.
Contra todo.
Confía tú en ti.
Lo demás no importa.
Que nada ni nadie te ponga tope.

Sé fuerte.
Exígete, persiste;
aunque el mundo entero parezca darte la espalda.
Y arrasa.
Gana.
Gana tu felicidad.
Y que se joda todo.
Que, no hay mayor placer
que noquear a todos tus reveses de un solo golpe.

Sonríe

No dejes que la vida sepa
que tiene el poder de vencerte.
Porque aunque sea cierto,
debes tener la osadía de arrebatarle el placer
de ver cómo puede destruirte.
Así no le dejes verte.
Sonríe.
Que se joda.

19 puntos de sutura

                    1
Una herida padecida es como la mancha de vino que nunca sale.
Tú eres la mancha, yo quien tiene el valor de echarte de mí.

                     2
Los momentos en los que somos felices parecen que compensen todo lo malo.
Pero esas otras muchas veces en las que todo duele y pesa, te ahogas tanto y te atormentas tanto con el lamento que serías capaz de desaparecer. Desaparecer de verdad.

                        3
No es que no quiera sentir,
es que ni soy títere, ni mi corazón marioneta.

                        4
No es fácil parar una vez entras al juego.

                        5
A veces pensamos demasiado las cosas, cuando quizá se trate solo de dejarnos llevar.

                        6

No te das cuenta que quizá no sepa lo que es la felicidad y por eso no sé hablar más que de heridas.

                        7
De tanto obligarme a olvidar, ya aprendí a no preocuparme por si me seguirá doliendo. Me voy, te vas. Haz lo que quieras. Dejo de pensarte, yo no necesito esto. No necesito sentir que por dentro me estoy muriendo. De dolor. De ausencia. No, que ya no. Ya no.

                        8
¿Quieres jugar? Pues vamos a jugar.

                        9
Qué dulce fue creer que todo volvía a tener sentido.
Pero fuiste tan breve, que me vuelvo al mismo sitio de mi precipicio,
                 como si nunca hubiéramos sido.

                       10
Claro que puedo olvidarte, la cuestión es que no quiero olvidarte.

                       11
Esa insana tendencia a hacer como que no pasa nada cuando pasa de todo.                  
                                                                      Y cómo duele.

                       12
A la mierda el amor.
Demasiadas tiritas que no valen para nada, medio despegadas en mi piel;
yo, que bien entiendo de dolor,
yo, que ya me cansé.

                      13
>20 de diciembre.
>A dos letras de huir.

En el fondo les gusta que les trates como una hija de puta.
En el momento en que les haces sentir especial, se apagan.
                           ¿Y dónde queda la culpa?

                     14
Nada ocurre tal y como imaginamos.

                     15
No lo intentes, no voy a creerte.

                     16
Desaparecer todo el tiempo,
sin dejar ni un rastro,
para que  n a d i e  pueda perseguirte
y preguntarte por qué.

                     17
Siempre hay dos versiones.
Porque la otra parte siempre va a entender lo que le salga de los cojones.

                     18
Ya nadie puede hacerme sentir como yo antes era capaz de sentir.

                     19
Lo único que queda después de ser muy clara, es ser muy borde.
Procura no tensar la cuerda.

De puntillas en la sima

Da igual las señales que dejes, o lo mucho que griten tus ojos;
da igual que ahogues todas las voces que tu boca silencia.
Solo tú puedes ayudarte. Esa es tu penitencia.
Pero es complicado. La depresión es complicada.
Te agarra por las piernas y te tira hacia abajo, agresiva, implacable y descarada;
y tú mientras bailas los pies, tambaleando de puntillas en la sima,
confesándote loco o suicida.

#StopBullyng

Tengo pesadillas.
Vivo un mundo paralelo a lo que siento en la realidad.
No puedo dormir, no quiero cerrar los ojos, ¿deberé tomar pastillas?
Siento perenne esta intranquilidad.

Quiero morirme; mi vida en clase es un infierno,
y cuando vuelvo a casa sé que no me darán importancia,
pero yo sufro en la calma un desgobierno;
en mi pecho suenan sirenas de ambulancia;

sirenas que retumban en mi tórax; es mi taquicardia,
mi angustia, es mi preocupación golpeándome fuerte.
Llevo en brazos varios escudos, no me permito bajar la retaguardia.

Me canso de esta monotonía que sufro a diario.
Me canso de callar, de huir, de querer ser invisible, de llorar.
Hoy vestiré de capa y daré la cara, que con esta guerra interna yo ya no puedo más.

1 de mayo

El trabajador y su derecho incuestionable
en la batalla por una jornada digna.
Personas independientes que necesitan un beneficio favorable;
cabezas de familia que sudan pero no se resignan.

Así ganaron la batalla celebrándola un 1 de mayo.
Pero aún queda mucho por lo que luchar;
contratos temporales con el abuso a cual lacayo;
así nos quieren conformar.

Donde manda patrón no manda marinero,
y nosotros, cabizbajos, laboramos como incansables,
cuando en la mitad de los trabajos nos ingresan con impuntualidad el dinero.

El trabajador trabaja enmudecido por necesidad,
buscando un sueldo, aunque a veces mísero, para su bienestar.
¿Y la ayuda de los sindicatos?; trabajador, ¡defiende tú tus derechos!, no te dejes humillar.

Anclaje emocional

Cuando le miro a los ojos fijamente me siento tan osada y a la vez tan frágil... porque en ese preciso momento no me importa nada más, el mundo orbita sobre nosotros y parece que yo no mando en mí.
No mando en mí, porque no podría detenerme por más que quisiera. No puedo detener el encanto de este brebaje, que tomé al mirarle, mientras mi corazón le quiera.