Sin retorno

Quiero que me mires y enmudezcas.
Que me desees como quien desea sobre una estrella fugaz;
inalcanzable; mientras no me merezcas.

Yo he oído tu clamor y he desoído mis advertencias.
Te he prestado mis manos para limpiar tu desastre pasado,
y no he escuchado a la intuición decirme que dolerías.

Por cuidar de ti, me he descuidado a mí.
Imaginé que no dejarías de estar y dejaste de estar.
Y vuelves como quien no ha hundido los dedos en el daño
y se ha empapado las manos de sangre.
Y quieres tocarme con mi recién nacido miedo que has provocado
y tu miedo ya pasado,
y ya no, ya te puedes volver a marchar.

Y mirándome y enmudeciendo
me desearás como quien desea sobre una estrella fugaz,
tan inalcanzable porque me has perdido y ya no hay marcha atrás.