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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Miedos

He querido tantas veces quedarme, consiguiendo solo perder la intuición, las ganas e incluso a mí, que ahora cuando quiero quedarme, también quiero, incurablemente, huir.

La posibilidad del imposible

Porque nunca es la vez correcta, ni la persona adecuada, y ya cansa intentarlo.
                                                                                          Y ya cansa intentarlo.

Nadie

¿Hay alguien capaz de decir algo que acabe siendo cierto?, sin apagones emocionales o altibajos, sin conveniencia ni mentira. Capaz de demostrar que todo lo que dice, es real y que, no... a las semanas o a los meses, no expira.

Tú no lo entiendes

Soy la intocable; cuidado, no me toques.
Escucho música triste mientras pienso;
maldita vida, ¡para!, no me ahogues.
Si abro los ojos me siento perdida como un animal en un bosque.
Cualquiera enorme y recóndito
en el que quisiera que nadie pudiera escuchar murmurar mi voz
ni cómo grito.
Imagino que corro.
Quiero correr y no puedo; estoy atada.
La incapacidad me bebe a morro.
Escucho voces tan cerca; quisiera ser ajena;
no quiero estar aquí, porque aunque soy invisible,
puede verme y venir a por mí, la pena.

Quizá el problema siempre fui yo.
Me excusé en culpas de otros y no quise ver las mías.
Me empapo en mi dolor.
Me refugio en lo que podría ser pero no es.
Mis labios tiemblan, ya no quieren fingir.
Me autodestruyo, día a día,
porque he sido yo la que se fue.

                                              De mí.

Yo he sido pavor ante ellos.
He enmudecido por no replicar.
He mirado al lado y he ensombrecido,
y he fingido una sonrisa con la fugacidad de los destellos.
Me he convertido …

El muro de Berlín

¿Y si esta vez no me voy, ni tú decides irte?
¿Y si dejo de ser hielo y tú no te conviertes en carámbano?
No me amarres, no son cadenas lo que yo voy a pedirte.

Y no me preguntes qué somos, yo solo siento y soy;
tú solo siente conmigo,
que si no me hieres, yo no me voy.

Es esa necesidad de sentirnos necesitados, o queridos,
o simplemente refugiados.
Son todos esos, mis deseos frustrados, mis deseos perdidos.
Es como quise amar, el modo en que acabé odiando.
Ese mismo modo en que quise darlo todo
mientras a mí misma me iba olvidando.

Y ahora te veo, y creo que no eres como quien me dejó saltar
en sus manos, como quien se lanza a una piscina vacía.
Solo pude abrazarme a aquel vacío de aquella inmensa profundidad.

Soy quien ha salido de una catástrofe cualquiera
y aún estando rota, se siente lo suficientemente fuerte.
Y mientras, tú, a lo lejos, apareces, como quien acaricia a una fiera.
No me tienes miedo;
miras a mis ojos, a mi caos,
y te atreves a agarrarme mientras yo me quedo
sacand…