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Magia

Solamente le vi pasar ante mí,
con sus ojos grises.
Me regaló su sonrisa, y yo...
yo solo sentí ser forastera de otros países
que no había visto antes.
No sé qué pasó en esos dos minutos
en donde no podía dejar de mirarle.
Yo solo sentí cómo los 8 planetas se hacían diminutos
al mismo tiempo.
Y yo, era Plutón, mientras su presencia
era el mismo firmamento.
Le veía allí donde mirase.
O quizá era lo único donde yo quería mirar.
Yo solo quería que se quedase.
Que siguiera siendo aquel extraño hechizo al que yo pudiera sonreír.
No sabía si volveríamos a vernos
o si toda esta magia se quedaba allí.
Y también en mi recuerdo.
No sabía si no sería mutua la sensación de aquel día
o si sería el inicio de algún tipo de preacuerdo.
Pero ese momento fue el principio de todo.
Y también fue el momento de
dejar de sentir a mi mundo medio roto.
Incendió bajo mi pecho una revuelta causando una especie de Revolución.
Desde entonces yo ya era la bandera blanca.
Porque, desde entonces, su mirada es mi perdición.



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