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El bucle

Siempre es lo mismo.
Dedicamos canciones y con detalles obsequiamos
como si diéramos un trocito de nosotros.
Besamos lento como si no hubiera tiempo.
Abrazamos
como si se acabase el tiempo.
Apretamos el pecho al otro queriendo que
el minutero fuese infinito,
pero es corto todo este aliento.
Es breve la sensación de sentirnos a gusto.
Y aun así, damos todo nuestro esfuerzo por querernos,
aunque sepamos que todo acaba.
Como si luego no fuera a dolernos.
Pero, la verdad es que, sabemos que todo este
suspiro de éxtasis emocional, va a derrotarnos
en cualquier momento.
Sabemos que abriremos en canal al corazón
para sacarnos el uno del otro.
Normalmente es así como suele ser.
Y, pese a todo, nos arriesgamos para volver
a sentir la breve felicidad,
a sabiendas de que, en algún instante,
echaremos a llorar.

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