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Balada triste de piano

Los últimos mimos.
Las despedidas tristes.
El adiós definitivo.
La larga espera entre paredes
con la pena colgada
entre alfileres.
Las miradas inquietas, 
sin saber dónde esconderse.
El silencio entre murmullos
perforando un vacío que hace a la fuerza penderse.
Los suspiros entrecortados.
El aliento por la angustia, 
arrebatado.
El luto en camisas manchadas de 
salpicaduras de llanto.
Ni hambre ni sueño
ni sed ni tampoco empeño en seguir caminando.
Las horas pasan pesarosas,
y solo puedes revestir al dolor con un collar de rosas
inmaculadas.
Los días, las noches, con olor a humedad.
Es esta tristeza que no se va.
En momentos como estos no existe la suerte.
Hoy vi la impoluta mañana despertando.
Hoy conocí a la muerte.

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