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Reflexión nº2. Qué irónico

El amor propio, en muchas ocasiones,
no hace otra cosa que perjudicarnos.
Si no, por qué esperamos siempre
que sea la otra persona quien nos busque.
Por nuestra necesidad de sentirnos buscados,
queridos e importantes por ese otro alguien,
olvidando u omitiendo,
conscientemente,
sus necesidades;
la también necesidad de sentirse
buscados, queridos e importantes para nosotros.
Si esas necesidades no se cubren recíprocamente,
no hay entendimiento,
dando lugar a un escenario de sentimientos refrigerados.
O sea, a la frialdad.
El uno por el otro...
Así que, en todo caso,
a veces deberíamos ceder un poco
y no ser siempre los orgullosos.
Porque al final
solo sirve para distanciar a quien quieres.
Y es justamente
lo que no quieres.

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