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Reflexión nº1. Quién nos merece.

A veces nos cegamos
con personas con las que pensamos
que nos hace bien.
Quizá porque no hemos tenido cómo comparar
si de verdad era lo mejor.
Y nos conformamos.
Y entregamos de más.
Pero realmente, quien merece la pena
es aquella que se acuerda de ti
cuando está rodeada de gente,
y nota tu ausencia.
La que no quiere un día sin saber de ti.
La que te llama la atención
porque no le has hablado en todo el día.
La que haría una locura
que no había hecho antes
solo por estar contigo.
Quien te hace feliz en mitad del caos.
Y te hace olvidar la tristeza
en cuestión de un segundo a otro.
Merece la pena quien busca tu felicidad
y no provoca que te auto-destruyas
con la noria de idas y venidas
que supondría una relación tóxica.
Que sea tu complemento.
Ese que hace de ti, una persona más bonita.
Sin dependencias.
Sin cuerdas.
Que el amor sabe mejor
cuando es libre de elección y de cómo vivirlo.
Quiérete _bien_ a ti,
y después, sabrás elegir quién te merece.

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