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Desvelo

Quédate conmigo hasta que se me cierren los ojos.
Y háblame de cualquier cosa;
cuéntame si al mirarte te sonrojo
o si sientes en el vientre mariposas.
Háblame de lo que sea, pero háblame bajito.
Que tu boca me parece más bonita cuando se dirige a mí
y tus labios se mantienen pegaditos.
Que tus ojos me atiendan como si fuera lo que más te gusta observar;
como quien mira al horizonte y se pierde en la longitud del mar.
Yo quiero ser tu mar.
Yo quiero ser aquello que adores, y con lo que sientas ternura
cuando me mires y me toques,
cuando me huelas y me notes.
Y rozándote con la leve caricia de mis labios
ya sientas la piel erizada de tus brazos.

Quédate conmigo hasta que se me cierren los ojos.
Que esta noche no quiero dormir
sin antes fugarme hasta tu pecho
para refugiarme del frío exterior
que no comparte este lecho
_ni quiero _.
Quiero que se pare el tiempo
mientras tú y yo no paramos de querernos.
Quizá eso nada pueda detenerlo.

Me gustas más cuando son los miedos los que te desvisto,
y entonces luces, ante mí, sin corazas ni filtros.
Después me miras con esa mirada profunda que provoca
que no quiera otra cosa que no sea a ti.
Y así, esta noche yo no tengo sueño.
Yo solo quiero que te quedes conmigo hasta que se me cierren los ojos,
y me manches la piel con tus besos.
Y cuando no tenga más fuerza de luchar contra este peso
que cargan mis párpados,
entonces, y solo entonces,
justo antes de quedarme dormida contigo,
no me olvidaré de susurrarte que
eres
el
desvelo
más
bonito.







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