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Cicatrices

Notaba los bolsillos cargados de vacío.
He llevado una máscara hecha a medida para taparme la tristeza que me causa tanto frío
interior.
Puede que el sentirme sola entre tanta gente, haya sido mi condena.
Y así he llorado yo la pena,
detrás de mi ausencia,
y detrás de esta careta.
Yo sé que la felicidad solo se toma por sorbos.
Mi boca buscaba oxígeno para gritar socorro
y arañar con las uñas las puertas que me cerraban el paso,
pero se mantuvo la sensación de ahogo,
y así siempre he visto medio vacío el vaso.
Parece que las cosas buenas llegan con retardo
o es que soy yo que he estado viviendo en un estado de letargo,
con esta penumbra que crispa, anudándome los brazos,
desajustando mi vida, y haciéndome cada vez más pesimista,
y con las heridas incrustadas a mi piel, sin reparo,
recordándome todo lo que me gustaría olvidar.
¿Es que no se podrán alguna vez sanar?
A veces sonrío y siento que estoy viviendo una mentira,
y es que quiero rehacerme y no volver a ser la misma.
Pero, ¿cómo dejo atrás tanto daño?
Si hay días y noches en las que me empaño
con la humedad de esta tormenta que en mi alma noto.
No soy yo, es mi corazón el que se siente roto.
Me decían que me olvidara, que continuara hacia delante,
que el pasado ya está pasado y que el futuro es el importante.
Es sencillo decirlo sin cargar con el recuerdo que hiere
y que arrastra por los tobillos.
No es fácil lograrlo.
Mis errores, todavía los estoy pagando.
Erré al quedarme un poco más donde me sentía de menos.
Erré al recordar el dolor que me producían los malos momentos.
Erré, fui yo quien erré por no saber dejar de lado
a lo que no me hizo sentir a salvo.

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