miércoles, 3 de agosto de 2016

Letra de otra canción

Es esa forma de ser tuya
como si fuera una extensión de la mía propia,
como esas muñecas rusas,
unas dentro de otras.
A veces, no sé si me sorprende
o si me asusta.
Es esa ternura infinita
que presentas,
y que es más dueña que visita.
Porque no la regalas a cualquiera,
tú eres de ti y de quien tú quieras.
Pero no eres postre ni cata ni mucho menos pasajera.
Tú sabes lo que es sufrir,
llevas por bandera a tu pecho despintado.
Yo lo colorearé de nuevo,
no quiero que vuelva a estar descuidado.
Eres como el vino que deja esa mancha dulce y viva
en la camisa.
Y eso es bueno, porque yo no te quiero
para un rato.
Te quedas.
Y olvidarte nunca es una opción.
Siempre te metes en la cabeza
y en el corazón.
Y aunque puedes,
no te vas.
Más bien,
te haces refugio y hogar,
a la vez.
No eres diluvio ni tempestad,
a diferencia de otros.
Eso no es para nosotros.
Yo puedo quererte a ciegas.
Normalmente amar
lleva a las ilusiones a la locura más cierta.
Pero tú no.
Tú eres letra de otra canción.
Penetras
con tus alas sobre mi espalda
como queriendo volar al unísono.
Y es lo que más me gusta,
que somos gravedad en el mismo equilibrio.
Es ese amor sin tragedia
que parecía no existir.
Pero contigo, sí.
Es ese modo de enamorarme que llevas siempre
en tu mirada y en tus manos
_siendo tú, en cualquier lado_.
Es todo eso que está en ti
y en nadie más.
Todo,
absolutamente todo lo que eres,
parece un sueño
que todo el mundo querría hacer verdad.

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