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Cara o cruz

Cuánto dura una carcajada.
¿La felicidad,
la pasión desenfrenada,
la oportunidad?

Un instante, quizá.

Un recuerdo con sonrisa.
Una foto.
Una historia que contar
en la repisa
de un pasado que ya no tiene foco.

Sin embargo el dolor,
es punzante malestar.
Es imperecedero.
Requiebro.
Es concha en la piel
y cicatriz sin cerrar.
Locura, puede ser.
Cordura que ya no responde.
Una carga bajo la máscara
que ya no hace soporte.

Un pesar que no se olvida, aunque tú quieras.
Y recuerdas,
mientras sientes en la cara
el ardor de unas cuantas lágrimas
que aún no han muerto.
Que aún no ha marchitado
el amargo del que los ojos son siervos.
Y vienen de vuelta de tanto en cuanto
para doler y no ser olvidados.

Sonrisa y llanto,
dos caras de una moneda
en donde siempre vence
la pena.
Y también su frío.
El insomnio de las noches.
El vacío.

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