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Ya no dueles



Sé que no te olvido.
Pero sólo porque, quiera o no,
formas parte de unas líneas en las que te he vivido.
Y a veces te rememoro como quien mira atrás
y no evita ver a cualquier mota
que prendió varias guerras en el corazón  y algo más.
Después de pensarlo tanto,
hallo la certeza sobre qué me pasó contigo.
Porque no había sabido responderme de modo conciso
qué era todo aquello por lo creía necesitarte.
Y pienso en todas las veinte mil veces que te he llorado
y en todas me he ido consumiendo,
 y tú sin enterarte.
Siempre he tenido al corazón equivocado.
Y ahora lo veo.
Que no me enamoré de ti, de lo que eres u ofreces.
Yo me enamoré de tus manos cuando me alentaban cobijo
y mi piel sentía la suerte.
Era todo lo que necesitaba.
Todo ese cariño por el que hubiera dado todo
para que no se me escapara.
Pero confundí deseo con amor.
Y ahora que ya lo sé,
reconozco que nunca fuimos lo que necesitamos.
Que todo ocurrió de la manera que no debió ser
y justo es lo que me escuece,
pero tú
ya no dueles.

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