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Los para siempre



Los para siempre
nunca son mejores, peores ni diferentes.
Acaban igual.
Y ese es el problema,
que acaban.
Y lo hacen sin intermitentes.
Porque crees que amar es luchar
de frente contra todo
para seguir adelante con lo puesto.
Pero no.
Hay quien decide porque sí
acomodarse en un me rindo,
o en un ya no quiero esto.
Y esto justo fue lo que hiciste tú.
Para mí el cielo dejó de ser azul.
Porque con los ojos derretidos
no podía ver mucho más que
un difuminado entristecido.
Dejé de ser lo que querías,
lo que soñabas…
y así fue como sentí
cómo la esperanza me abandonaba;
cómo mis buenas intenciones fueron derrochadas.
Pero bueno,
quiero entender
que todo este periplo ha sido para aprender
que no se conoce nunca lo suficiente.
Que siempre es bueno dar tiempo al tiempo.
O eso quiero creer,
si no nunca vería ningún aliciente.
Creo que las cosas hay que vivirlas al momento,
sin necesidad de una etiqueta de caducidad.
Puede incluso, que así todo dure más.
Porque a veces, a mucha gente,
le da miedo el mirar al frente
e imaginar el futuro.
Y puede que de ahí nazca el fruto
que va engrosando sentimientos aflictivos
hasta darle el bocado.
El mismo que va a hacerte daño.
No sé,
las cosas a veces suenan tan enrevesadas
que te hacen dudar de todo,
y en ocasiones sin ningún porqué.
Y la verdad, es que me alegro de que me hirieras.
Porque aunque sea de la manera más dura,
lo que te hace mal, siempre te hace ver lo que no vale la pena.
Y al darte cuenta,
es cuando ese dolor ya no va atado a ti.
Se rompen las cadenas.

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