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La película que hicimos sin éxito



Eras el título fijado
en la marquesina de un cine pequeño.
O dicho de otra manera:
eras tú y tu nombre anclado
a mi pecho.
Eras el asiento en el palco
de una obra de amor sin ensayo.
Luego me di cuenta de que tú
eras el teatro
y yo, el espectador desengañado.
No sirvió darte un pase exclusivo
para entrar a mi cabeza
y soñar mis días contigo.
Me vi en una situación,
en la que todo lo que había construido,
de pronto y sin razón,
lo hiciste trocitos.
Si hubiera habido modo
de haber leído un guión
antes de aceptar este papel incómodo
donde la que pierde soy yo,
no me hubiese involucrado en esta absurda,
eso sobretodo.

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