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La mejor manera de olvidar



Por más que acicales tus manos,
y las disfraces con guantes,
estarán tan manchadas de culpa
como mi propio aguante.
No sé porqué dejé quererme en aquel columpio
de tus vaivenes.
Me querías, sí, pero sólo cuando tú querías,
y entonces yo creía en la palabra sin intérpretes.
Me quité la ropa que apestaba a ti
y me fui a buscar otro presente.

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