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La lucha por salir adelante



Jugaste con mis debilidades
enredadas a tus manos.
Parecíamos de todo,
cualquier cosa, menos humanos.
No hubo humanidad por tu parte.
O quizá tu mejor habilidad conmigo
fue la de menospreciarme.
Fui tu fantoche y tú mi ventrílocuo.
Vestí de títere
y no me daba cuenta
de que llevaba el traje más ridículo.
Manejaste la mecánica de mi cuerpo
impulsándolo hacia el abismo de tus dedos.
Y con los ojos cerrados, sentí las yemas
empujándome hacia tus miedos.
Allí me vi encerrada entre los gritos
de tu misterio y de mi desvelo.
Sintiendo al animal
del interior de mi pellejo.
No aguanté más tus cadenas,
tus recelos, ni al desequilibrio
que me aterra.
Por una vez no dejé hacerlo a tu manera.
Y por ahí anduviste demostrándome
que no te importaba que me fuera.
Pero yo sé que te importaba más tu orgullo
que hacer que volviera.
Llegaste a pedirme atarme de nuevo
a tu cuerda.
Pero yo ya no llevaba la venda.








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