lunes, 16 de mayo de 2016

Guardándote el sitio



Te encuentro en tantos detalles
que parece que vivo
en el interior de tus bolsillos.
No es fácil no hacer
implosión al pensarte
y sentir las cáscaras de miedo
por los tobillos.
Yo sólo quise que sacaras
punta a mis dedos contra tu pecho,
para colmar en mis manos
las ventajas de enredarme en tu pelo,
e hicieras amistad  con mis monstruos
para que por las noches
no sean más mi insomnio.
No sé qué tal ves tú la idea,
pero yo lo veo todo bien si es contigo,
porque eres tú todo lo que me rodea.
Todo lo que alcanzo a ver,
imaginar
y a devorar en mi cabeza,
pero estás sin estar
y así es difícil que no me escueza.
Yo te guardo un sitio
por si quieres venir.
Quizá no sea el más cómodo o el mejor,
pero tiene tus medidas y no encaja cualquiera.
Sin embargo,
tú conjuntas muy bien en mí.

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