sábado, 28 de mayo de 2016

Bienvenido, amor



Llegas como el aire nuevo,
repleto de oxígeno
para mis pulmones oxidados.
Y me siento como una niña con muñeco,
con la boca llena de sonrisas,
dándome un color oxigenado.
Voy desaprendiendo a querer
de aquella manera en destiempo.
Ya es hora de quererme
un poco más y mejor,
y sin recelo.
Contigo es como soñar
con los ojos abiertos,
y los brazos desplegados para recibirte,
y decirte que no quiero otro cuerpo
si no es el tuyo,
para amar la vida
y para amar cada milímetro de ti,
de lo que eres tú, y de lo que soy yo contigo.
Mi pecho contra tu espalda,
y tu corazón sobre mis manos.
Así me gusta sentir el vértigo
de los días.
Mirarte a los ojos y que me sonrías…
y así perderme en tu boca
y quizá también,
en las ganas que provocan.
Todavía no te he dicho que estoy rota.
Que por dentro sólo soy turroncitos de sal
acartonados en mis tripas a punto de rebotar
hacia mis ojos.
Que me sonrojo si me quieres,
porque eres  la manera más bonita
de poder rescatarme.
Todavía no te he dicho que estoy rota,
y ya vienes a salvarme.

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