Ir al contenido principal

Mi uniforme entristecido



Una tarde otoñal en mis ojos.
Olor a lluvia y sabor a cappuccino.
Mis manos desnudas sin alojo
y un vacío a mi espalda de uniforme entristecido.
Así de simples son mis días sin condición de época.
Yo abrazo al frío y él me hiela de forma recíproca.
Aparte de mi sombra, me acompañan
los fantasmas de mi soledad.
Como cual borrasca
engullera la más mínima intención de un buen temporal.
Como si borrara la pincelada de acuarela
de la que a veces me maquillo en mi habitual gris mirada.
Miro al suelo rebuscando
porque yo no tengo nada.
No tengo con quien amortiguar
los escalofríos de diciembre,
ni a quién agasajar en febrero.
A veces pienso tan alto,
o quizá sea mi sonrisa desmallada,
que no necesito letrero
para anunciar que me hace falta
compartir mi corazón.
Y aquí me encuentro
buscándote,
queriendo que de una vez
seamos dos.

Comentarios