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Mi lugar preferido para viajar sin vuelta



Hoy es invierno en mí.
En la forma de arroparme y de helarme a la vez
con tu presencia casi inverosímil.
Llegas de golpe, sin buscarnos,
 y rocías tus objetos en los estantes de mi vida.
Y río de alegría.
Te estuve buscando,
pero nunca logré encontrar ni un rastro.
Y aquí estás
cuando ya daba por certero al fracaso.
No sé si te haces a la idea de cuánto te necesito.
Porque sin ti
los días sin color es todo lo que he tenido.
Un enjambre de vacío
con el picotazo de una soledad.
 La gran culpable que desprende
la cordura de la gravedad.
¿Dónde estuviste?,
yo musitando cuándo llegarías.
Inventando maneras de tropezarnos
 y dejarme de alegorías.
Es terrible afrontar la desnudez de la oquedad.
Pero llegaste, al fin has llegado
y me siento como en paz.
Tan libre entre tus brazos y tan fuera de peligro.
Tan a salvo en tu sonrisa
que ya sé que es en ella donde emigro.

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