sábado, 23 de abril de 2016

Metamorfosis



Ya te vi de lejos
cuando un temblor huracanado
arrolló mi cuerpo.
Ahí comenzó la metamorfosis
en mis ojos,
sin haberse visto antes tan ciertos.
Me derramabas tu viveza
en mis pupilas.
Como si reconstruyeras de nuevo
todo lo que se me convirtió en ruinas.
Más mi corazón balanceaba
con tu juego entre mi
piel y tu boca.
Me sedujiste con tus manos,
acariciando y perfumando de ti, mi ropa.
Y después de la magia,
llegó el primer beso.
Convocaste a tu aliento
para hacerlo de mis labios, preso.
Así dejé de ser
un lánguido pajarillo sin impulso.
Tú me diste alas para derrapar
y no tener miedo de este fresco desordenado pulso.
La Revolución del amor.
La conquista a las debilidades,
y la locura más loca de los despistes
de la razón.
Eso eres tú.
Porque sin saber cómo ni dónde
acabaremos,
y sin querer acabar,
hoy eres el horizonte
entre mi longitud y mi latitud.
Que no se acabe la ternura entre tus dedos.
Y no necesitar venderme ni rogar
para que no quieras nunca perderme.
Eso quiero.

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