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Los días son grises



Cuántas cosas te perdiste por no saber dejar al orgullo de lado.
Pero la verdad, qué bien te va sin mí.
He de reconocer que has podido bien, llamarme pasado.
Que tal vez, yo fuera eso que no supiste ver con buenos ojos.
Que por más que pretendiera ser tu todo,
tú siempre me colgabas aquella etiqueta de cualquier recuerdo roto.
He de suponer que yo no fui tu amor verdadero,
ya que no me elegiste bajo cualquier circunstancia.
Esa razón por la que siempre se cometen locuras
sin medir longitudes ni distancias.
Puede que mis sentimientos hacia ti
te quedaran varias tallas grande.
Tras tu huida, la vida pareció pintarse de pronto a carboncillo.
Los días son grises,
pero desde que no estás, los coloreo
con la punta de los restos añicos
de mi desamor,
en donde ahora yo, puedo llamarte olvido.

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