jueves, 28 de abril de 2016

El caliz de disfraces



Me gustabas más cuando al mirarte
veía en ti, poesía,
y entonces sonreían mis labios,
creyéndome yo, que era feliz.
Estuve llena de esas heridas cosidas
con puntos suspensivos,
porque creía que acabarías buscándome,
que volveríamos a ser lo que fuimos.
Pero me dejaste en un punto y aparte
en donde nunca volviste.
No sé si lo dudaste siquiera,
pero he sido desde entonces
aquél juguete que rompiste.
Porque he estado recordando
cómo me dijiste que si un día te ibas…
volverías a por mí.
Me agarré tan fuerte como pude
a aquéllas palabras que no temblaban.
Parecían tan capaces…
Pero nada de lo que dijiste pasó.
He guardado tu promesa en el cáliz de disfraces.
Comprendí que mi nombre en tu corazón
estaba escrito a lápiz.


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