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Alas rotas

Pronunciabas te quiero, pero tus celos sobre mi cuello decían otra cosa. Me llamabas mariposa pero le impedías a mis alas desplegarse. Pero qué más querías de mí, maldito desastre.
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Aprovecha la vida

Es tan delgada la línea que separa la vida de la muerte. A veces tan idos, tan intensos y tan dolidos queremos acabar con todo. Somos un instante con dos latas de cerveza mal aprovechadas. Ten la valentía de beber hasta la última gota del fondo.

El cuchillo

Suenas tan poco creíble
cuando me apuntas con el cuchillo
después de decirme que me quieres...

Luego vienes y pretendes hacer
como si nada hubiera ocurrido,
pero,
joder, cómo dueles.

La emanación de Kurt

Soy Kurt Cobain en un cuerpo de mujer;
la reencarnación del sufrimiento,
amañado para que no deje de doler.
El corazón oxidado por la rabia;
mis pies que tambalean en un puente de hierro frágil;
creo que tengo en mí el clima desértico de Arabia.

Mi estómago vulnerable que a veces me mata,
mis manos insensatas y mi corazón que se me sale,
no quiere estar dentro.
Joder, cierrame el infierno
que sin querer, entro,

y no quiero.

Quiero golpear todo,
romperme las manos y sangrar con el caos,
pero mi fuerza emocional siempre me rescata.
El odio y el amor a la vida siempre empata;
y eso es suficiente para hacerme fuerte
y querer continuar buscando a la suerte
y que esta sobresalga.

Yo soy el puto invierno; yo soy quien se quiere y no me quiero.
Lucho en contra de todo, para que nadie me duela,
aunque a veces dejándome herir, soy yo quien más me hiero.

Soy suicida, soy lo antisocial, el escándalo público
y lo prohibido, como lo fue la erótica de Gustav Klimt:
el beso, Danaë o Judit.

E incluso c…

El crimen perfecto

Su figura aguardaba ante la cautela de la luz de las velas.
Yo le agarraba por detrás; con mis labios a ras de su vello; le miraba la espalda como si estuviera perdida y ésta fuera mi mapa. No necesita capa de superhéroe alguna para hacerme sentir salvada; me agarré a su cuerpo con mis brazos apretando fuerte. Qué suerte aquella, porque todo lo demás parecía desvanecerse mientras nosotros nos sentimos más vivos que nunca. Le besaba la nuca y se encogía entre mis manos, y me inundé en sus claros ojos, livianos. Aquella noche de color opaca, entre el naranja de las llamas, nos hizo nuestros.
Era el crimen perfecto. Matamos a cupido para que dejara de jodernos; intentó que lo nuestro no fuera posible; pero ya ves, no le surtió efecto.

No es una guerra

El amor se demuestra en los pequeños detalles; en un día cualquiera; en un lugar cualquiera.
Especialmente en los momentos de debilidad y lamento. Ahí, con más intensidad y fuerza.
Quien te quiere no te hace daño a propósito; quien te quiere se esfuerza por tenerte.
Y aun con miedo, sin excusa. Y aun con dolor, inerme.

Páralo si parece más guerra que concordia. Si le lloras, si te aterra. Si es más pena que vanagloria.
Si sufres si recuerdas; si no le importas una mierda.

                            No seas tú quien pierda
                                          la vida
                                   a su jodida vera.