Carta XXVII

A veces estás tan hecho polvo que tus pies se hunden como si el suelo de pronto fuese lodo, y todo lo que tenía importancia ya no tiene ni una pizca, y todo lo que no la tuvo, la tiene toda. Le damos importancia a las cosas que realmente están equivocadas, como eso de los cánones de belleza, o poner preferencias a un arquetipo de personalidad, como si lo ejemplar para otros lo tuviera que ser también para ti. Que tendemos a aceptar lo inaceptable solo porque parece más visible, y eres capaz de fingir solo por formar parte de lo fraguadamente admisible, sin entender que si unos aplauden algo, aunque sean mayoría, no tienes tú también que aplaudir. Que a veces se grita libertad, siendo el primero en no permitirla. Y es que nadie en su sano juicio, debería pedir justicia sin ser justo. Porque justo eso sería lo injusto.
Pero, qué importan todos los problemas del mundo cuando estás con personas que te hacen sentir como en casa, y te hacen olvidar que el mundo es muy poco cuerdo; ahí yo solo me acuerdo de tener en cuenta a todos los momentos en los que soy feliz, sobre todo por haberme tenido en cuenta primero a mí. Que la vida no siempre va a ser llana, ni alegre ni tampoco triste, va a haber de todo un poco, donde pacientemente tienes que pelear mucho para sobrevivir.

Carta XXXX

Es más importante hacer que decir. Importa cuidar lo mucho o poco que tengas. Importa darlo todo por quien lo merece, sacar tiempo aunque no lo haya, sacar fuerzas y ganas aunque no las tengas. Que el tiempo es un asesino en serie que corre tras de ti, por eso es tan necesario aprovecharlo. Es necesario priorizar, saber hacerlo; y demostrar todo lo que llegas a decir, o directamente no decirlo, para no fallar. Que hay que saber querer bien lo que se quiere, y apreciar como se debe todo lo que se tiene para merecernos tenerlo, y no pasar el trance de poder perderlo. Por idiota.



La sucia mentira

Recuerdo su jodida obsesión.
Me miraba y se decía a sí mismo "ella es mía",
mientras sonreía ese cabrón.
Nunca vi unos ojos tan convencidos,
tan instinto animal y con tanta locura en su grito.
Me agarraba con sus manos asesinas,
destripando todo el cuento que previamente me había vendido.
"Yo no he sido", debía pensar cada vez que me hacía daño.
Pero él no era la vida que me había imaginado,
me estaba matando en su baño de sangre.
No le importaba que yo ya no fuese yo,
que viera en sus brazos el miedo y no a la protección.
Estaba tan dolido con su propia vida, que no supo apreciarme.
Sabía manipular a la perfección
para que me siguiera quedando en su cobijo infernal.
"Quizá no puedo aspirar a más", pensé.
Supongo que así tan cobarde es como la mente
acaba por dejar de preguntarse por qué.
Puede que
me acabara volviendo yo más loca que él.

Mi corazón saltó de mi pecho un día, tan lastimoso,
y harto de mendigarle a ese fraude amor, alguna viruta,
me dijo
"ya no vas a entregarme más, hija de puta."

Y aquí me tienes. Jodiendo duro este papel,
recordándome que soy más fuerte que todo eso,
y que ya no hay más piedra en el camino que me pueda joder.

Game Over

Si me mira con sus pequeños ojos claros,
es seguro que no puedo esconder
todo cuanto siento y con lo que mi sonrisa canalla
pretende hacer trampas y calla.
Estallará mi corazón como una atracción de feria
seducida por la visualidad de la pirotecnia.
Allí mi cuca intención se habrá perdido,
porque una vez más te digo,
que si me mira con sus ojos llenos de claridad,
me habré enamorado
un poco más. 

Que te den

Me pareces tan absurdo
que no mereces ningún discurso
sobre lo ridículo que te ves
cuando te vas después
de comprobar que conmigo
no tienes nada que hacer.

Que no has sabido ni querido ver
que yo puedo ser
más que toda esta mierda que puedes encontrar
en la barra de cualquier pub.

No soy carne de lobo.
Yo soy el puto animal
que saca los colmillos, indomable.
Quédate para aplaudir mi osadía
o, por mí, puedes largarte ya.

¿Qué ruinas?

Las ruinas,
m i s ruinas,
las escondo bajo la palma de mi mano,
las agarro, las hago diminutas,
y puede que antes me hicieran sentir a mí la viruta inútil,
pero ya no pueden conmigo.
Me piden atención, me gritan,
me mendigan.
Pero ignoran que son ellas las que
me han hecho valiente.
Que ya no son centro de mi pena,
son puente
hacia mi fuerza.

¿Ruinas?,
¿qué ruinas?

Navidad

Se apagaron las luces al acabarse la función.
La noche quedó muda ante el frío arrollador.
Los pasos ligeros del gentío en las calles
ya solo son recuerdos de ayer.
Los abrazos temporales
dejan de apretar hasta la próxima vez.

Solo silencio.

El compás de la música ya no resuena
ni las risas ni el alboroto ni tampoco las prisas.
Mañana una nueva canción suena.
Un nuevo día aparece.
Y dentro de tres días,
la magia de la pasión desaparece;
pues seguro ya no se recuerda.

Se acabó la Navidad.
Se acabó el amor y la paz decorada.
Volvemos a la normalidad.

Magnetismo

Tú no tienes filtros.
No tienes esos contraluces que disimulen cómo eres.
Eres esa persona que parece fuera de lugar,
pero que siempre acaba encajando perfectamente.
Eres transparente y seguramente sea tu autenticidad
la que envuelve a cualquiera
y los gana a todos.

Porque si quieres,
si tú quieres puedes estar en el lugar que elijas,
no en el que te digan.

Créetelo un poco más.