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Cicatrices

Notaba los bolsillos cargados de vacío.
He llevado una máscara hecha a medida para taparme la tristeza que me causa tanto frío
interior.
Puede que el sentirme sola entre tanta gente, haya sido mi condena.
Y así he llorado yo la pena,
detrás de mi ausencia,
y detrás de esta careta.
Yo sé que la felicidad solo se toma por sorbos.
Mi boca buscaba oxígeno para gritar socorro
y arañar con las uñas las puertas que me cerraban el paso,
pero se mantuvo la sensación de ahogo,
y así siempre he visto medio vacío el vaso.
Parece que las cosas buenas llegan con retardo
o es que soy yo que he estado viviendo en un estado de letargo,
con esta penumbra que crispa, anudándome los brazos,
desajustando mi vida, y haciéndome cada vez más pesimista,
y con las heridas incrustadas a mi piel, sin reparo,
recordándome todo lo que me gustaría olvidar.
¿Es que no se podrán alguna vez sanar?
A veces sonrío y siento que estoy viviendo una mentira,
y es que quiero rehacerme y no volver a ser la misma.
Pero, ¿cómo …
Entradas recientes

¿Cúal es la ocasión perfecta?

Me agarró por la espalda, me colocó un par de alas
y me dijo, puedes irte si quieres.
Pensé, quizá no le importa que me vaya.
Me sentí sobre la inestabilidad de un precipicio, entonces yo,
con miedo a hacerme desastre, abrí el plumaje y comencé a volar.
Quizá yéndome me empiece a necesitar.
También quizá no.
Entonces empecé a querer olvidarme de lo que yo quería.
Lo importante es si eso mismo que yo siento, lo sentimos los dos.
Y parecía que no me correspondía.
Tantas veces he soñado con sus brazos agarrándome fuerte tras la espalda.
Tantas veces he pensado, que si me diera una sola ocasión de tenerme de frente
sin las espadas de escudos tan perennes,
muy posiblemente hubiese conseguido derretirle esta frialdad.
Pero qué más da;
sé que con el tiempo me mirará
con esas pupilas color cielo,
y con lo que ahora se resiste, entonces no se resistirá.
Pero siempre existe un pero,
y en esta historia no será menos;
y es que si me pone esas alas,
y yo echo a volar más allá de su alcance,
existe…

Vete de mí

Te buscaba en otros ojos, en otro pelo, en otras caras nuevas
que pudieran recordarme a ti,
como si de alguna manera te tuviera.
Pero no eras tú, y eso no me hacía feliz.
Me he dejado caer en manos que no eran las tuyas,
intentando lidiar con la carencia que me suponías.
Pero solo he sentido un vacío que magulla.
Y no supe cómo decirme a mí misma que te olvidara.
Quería que te fueras, que de una vez dejaras de estar en mi mente,
y aunque llevara ese peso a cuestas, no lo soportaba.
No soportaba que estuvieras sin estar,
que fueras recuerdo pasado,
que fueras herida sin sanar.
Me preguntaba cada día,
qué hacía yo tan perdida en ti, y tú tan como si nada.
Y me preguntaba por qué no volvías.
Dejaste olvidado cómo yo contigo he sido,
cómo fuiste tú también conmigo,
y con todo ello, qué fue lo que sentimos.
Parecían emparedadas de todas tus palabras,
las cuatro paredes de mi cuarto.
Y me quedaba mirando a la nada, tan perdida como te miraba a ti,
como si fueses alguna piedra preciosa de cu…

Desvelo

Quédate conmigo hasta que se me cierren los ojos.
Y háblame de cualquier cosa;
cuéntame si al mirarte te sonrojo
o si sientes en el vientre mariposas.
Háblame de lo que sea, pero háblame bajito.
Que tu boca me parece más bonita cuando se dirige a mí
y tus labios se mantienen pegaditos.
Que tus ojos me atiendan como si fuera lo que más te gusta observar;
como quien mira al horizonte y se pierde en la longitud del mar.
Yo quiero ser tu mar.
Yo quiero ser aquello que adores, y con lo que sientas ternura
cuando me mires y me toques,
cuando me huelas y me notes.
Y rozándote con la leve caricia de mis labios
ya sientas la piel erizada de tus brazos.

Quédate conmigo hasta que se me cierren los ojos.
Que esta noche no quiero dormir
sin antes fugarme hasta tu pecho
para refugiarme del frío exterior
que no comparte este lecho
_ni quiero _.
Quiero que se pare el tiempo
mientras tú y yo no paramos de querernos.
Quizá eso nada pueda detenerlo.

Me gustas más cuando son los miedos los que te desvist…

Sin expectativas duele menos

Tenemos tanto pavor a que nos hagan daño de nuevo,
a perder la libertad, y a perder el sentimiento
de sentirnos bien con nosotros mismos,
que nos obcecamos por mantenernos en el margen.
Nos vestimos de camisa, y debajo de la misma
llevamos caparazones y chalecos salvavidas,
por si nos rompieran una vez más la sonrisa.
Y decidimos solo vivir el momento,
sin querer planear ningún futuro,
porque no creemos ya casi en nada.
Y con todo, nos hacemos los duros.
Cuestionamos,
nos aleccionamos a elegir mejor,
y nos separamos del pasado,
sin olvidar que no hay que tropezar
con lo que ya elegimos
ni con los errores que ya cometimos.
Hacemos duda a quienes nos pretenden.
Y se convierten en frágiles
sin saber por cuál tangente saldremos.
Porque, a veces, lo tenemos claro,
pero otras,
nos hacen tambalear tanto el corazón
que dejamos caer los dados
sobre el tablero
para apostar por una partida,
que tal vez merezca la pena,
que tal vez, por esta vez, esté a la talla de nuestra medida.
Pero eso no lo …

Reflexión nº2. Qué irónico

El amor propio, en muchas ocasiones,
no hace otra cosa que perjudicarnos.
Si no, por qué esperamos siempre
que sea la otra persona quien nos busque.
Por nuestra necesidad de sentirnos buscados,
queridos e importantes por ese otro alguien,
olvidando u omitiendo,
conscientemente,
sus necesidades;
la también necesidad de sentirse
buscados, queridos e importantes para nosotros.
Si esas necesidades no se cubren recíprocamente,
no hay entendimiento,
dando lugar a un escenario de sentimientos refrigerados.
O sea, a la frialdad.
El uno por el otro...
Así que, en todo caso,
a veces deberíamos ceder un poco
y no ser siempre los orgullosos.
Porque al final
solo sirve para distanciar a quien quieres.
Y es justamente
lo que no quieres.